No es casualidad que el Ministerio de Sanidad haya lanzado una campaña para machar la reputación de los aparatos alternativos al tabaco, los mismos que están ayudando a miles de personas a dejar de fumar.

La hipocresía del Gobierno con los vapeadores: lo que esconde su campaña de desinformación

El Ministerio de Sanidad ha lanzado una campaña contra los vapeadores y los dispositivos alternativos al tabaco que la mayoría de población y de medios está dando por buena, sin plantearse siquiera qué hay detrás de este interés repentino en proteger la salud de los españoles.

El Gobierno asegura que estos aparatos, que se han diseñado para ayudar a las personas a dejar de fumar tabaco, son nocivos para la salud, algo que contradicen numerosas investigaciones. Además, publica una encuesta elaborada por el propio Ministerio, llamada Estudes, se afirma que «la mitad de jóvenes entre 14 y 18 años» ha probado estos dispositivos.

«Los vapeadores están regulados, han pasado todos los controles y la propia OMS no es capaz de asegurar que estos novedosos aparatos no sirvan para dejar de fumar»

Lo más grave no es que la dudosa veracidad de la campaña, sino lo que esconde. Los vapeadores y dispositivos electrónicos están regulados, han pasado todos los controles y la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) no es capaz de asegurar que estos novedosos aparatos no sirvan para dejar de fumar cigarrillos comunes, los mismos que matan cada año a más de 8 millones de personas, de las cuales 7 millones son consumidores del producto y alrededor de 1,2 millones son fumadores pasivos.

De hecho, en un comunicado el organismo insta a las compañías de vapeadores y cigarrillos electrónicos a «hacer estudios» que demuestren que esta nueva tecnología ayuda a dejar de fumar, ya que la OMS «no descarta la posibilidad de que sea útil para ese fin», al contrario de lo que dice el Gobierno español, que se apoya en sus propias encuestas.

«Reino Unido contradice al Gobierno español al asegurar que «no hay evidencia de que estos cigarrillos electrónicos estén motivando a fumar a menores o a no fumadores»»

Para más inri, Reino Unido promueve el vapeo para dejar de fumar. Una investigación independiente publicada por Public Health England (PHE) ha concluido que los cigarrillos electrónicos son significativamente «menos dañinos para la salud que el tabaco» y tienen el potencial de «ayudar a los fumadores a dejar de fumar«. El estudio asegura que los vapeadores son «aproximadamente 95% menos dañinos que fumar» y contradice al Gobierno español al afirmar que «no hay evidencia hasta el momento de que estos cigarrillos electrónicos estén motivando a fumar a menores o a no fumadores».

Por qué el Gobierno español quiere acabar con el ‘vapeo’

La hipocresía del Gobierno con los vapeadores: lo que esconde su campaña de desinformación

¿En serio a nadie le extraña que el mismo Gobierno que se está haciendo de oro gracias al tabaco promueva que los consumidores dejen de pasarse a otras fórmulas no dañinas que, casualmente, no llevan el 80% de impuestos?

«El consumo de cigarrillos comunes, repletos de sustancias cancerígenas y letales para la salud, supuso una inyección para las arcas públicas de 9.000 millones de euros en 2018»

El tabaco es el producto que más impuestos especiales soporta en España y probablemente el de mayor carga fiscal. El gravamen sobre los cigarrillos representa casi un 80% del precio final de los mismos.

El consumo de cigarrillos comunes, repletos de sustancias cancerígenas y letales para la salud, supuso una inyección para las arcas públicas de 9.000 millones de euros en 2018. En concreto, los ingresos a través de los impuestos que gravan a la totalidad de las labores del tabaco sumaron 9.010 millones de euros, según los datos facilitados por el Comisionado para el Mercado de Tabacos.

 

Fuente okdiario